Por Fernando Ottati
La Odisea, dirigida por el ganador del premio Óscar, el inglés Christopher Nolan, es una película filmada en su totalidad con cámaras IMAX de 70 mm, utilizando equipos de filmación más livianos y silenciosos, desarrollados especialmente para este proyecto y conocidos como Keighley. Esta superproducción se rodó en cinco países, entre ellos Marruecos, Grecia, Italia, Escocia e Islandia, aprovechando paisajes reales.
La película relata la historia del célebre poema escrito por Homero hace casi unos 3000 años. La obra narra el regreso de Odiseo a la ciudad de Ítaca (en Grecia), después de haber ideado la creación del legendario caballo de madera con el que logró conquistar la ciudad de Troya (ubicada en la actual Turquía). Lo que parecía ser un simple regreso a casa termina convirtiéndose en un viaje extraordinario que le demandó unos diez años en completar.

Los actores principales de La Odisea incluyen a Matt Damon (The Martian) quien interpreta a Odiseo, el protagonista de esta historia; Tom Holland (Spider-Man: No Way Home), da vida a Telémaco, el hijo de Odiseo; Anne Hathaway (The Devil Wears Prada), interpreta a Penélope, la esposa de Odiseo; Zendaya (Dune), encarna a Atenea, la diosa protectora de Odiseo; Robert Pattinson (The Batman), interpreta a Antínoo, el villano y principal pretendiente de Penélope; Lupita Nyong’o (Black Panther), de nacionalidad keniana-mexicana, interpreta a Helena; y Charlize Theron (Monster), nacida en Sudáfrica, interpreta a la ninfa Calipso. También participan Eliott Page (Juno) como el guerrero Sinon, el colombiano John Leguizamo (Carlito’s Way) interpreta a Eumaeus, el fiel pastor y uno de los personajes que permanece leal al rey durante su ausencia, y Jon Bernthal (The Punisher) interpreta a Menelao, actual esposo de Helena de Troya.
Estamos ante una aventura épica de 2 horas y 52 minutos que, pese a su extensa duración, mantiene un ritmo muy entretenido. La historia no solo sigue el periplo de Odiseo, sino que también muestra lo que sucede en Ítaca, donde hace ocho años su esposa Penélope y su hijo Telémaco esperan con ansias el regreso del rey. Su nombre ya se ha convertido en leyenda y las historias sobre sus hazañas circulan por todo el reino, aunque nadie sabe con certeza si aún sigue con vida.

Mientras tanto, varios personajes buscan aprovechar el vacío de poder. Antínoo pretende casarse con Penélope para convertirse en rey, mientras Telémaco comprende que tanto su posición como el futuro del reino están en peligro si su padre, a quien brevemente conoció siendo muy pequeño, nunca regresa. La película juega constantemente con los flashbacks, fiel al estilo de Nolan, para reconstruir los acontecimientos de la Guerra de Troya y mostrar cómo fue concebido y utilizado el famoso caballo que permitió la caída de la ciudad. Es inevitable recordar la película Troya, en la que Brad Pitt interpretó a Aquiles. Curiosamente, ese famoso personaje no forma parte de esta historia. Un dato interesante es que Nolan fue uno de los candidatos seleccionados para dirigir esa película del 2004.
La producción de La Odisea generó cierta polémica en el público por la elección de parte de su elenco. Elliot Page, actor canadiense transgénero, aparece en un breve papel como un guerrero griego, pero se especulaba inicialmente que iba a realizar el personaje de Aquiles. Por otro lado, Lupita Nyong’o interpreta dos papeles, el de Helena y el de su hermana gemela, Clitemnestra. Su elección como Helena despertó críticas entre algunos sectores del público, que cuestionaron el cambio de raza respecto a la descripción del personaje en el libro y en anteriores películas.

A lo largo de esta película vemos cómo los guerreros griegos, en sus pequeños barcos, desafían mares embravecidos, tempestades y la fuerza imponente del viento mientras intentan alcanzar tierra firme. Sin embargo, cada desembarco abre las puertas a nuevos peligros. En su camino aparecen monstruos gigantes de un solo ojo, guerreros colosales y letales cubiertos con armaduras de metal, zombies, sirenas, ninfas y poderosas hechiceras, en un viaje que transforma el simple deseo de regresar al hogar en una auténtica odisea.
En el apartado visual, la película deslumbra. La fotografía, la composición de los planos, la elección de los encuadres y una banda sonora de enorme fuerza dramática convierten cada secuencia en un espectáculo único. En algunos momentos, la majestuosidad de sus paisajes evocan el espíritu épico de Lawrence de Arabia. Todo indica que la película se perfila como una de las grandes candidatas a ganar varias categorías en la próxima temporada de premios.

El reparto responde con actuaciones muy sólidas. Matt Damon construye un Odiseo feroz en el combate, líder por naturaleza, pero también es inteligente, carismático y respetado por los hombres que lo siguen. Tom Holland ofrece una interpretación convincente como su hijo, un joven todavía inexperto que emprende la búsqueda de su legendario padre, ya que era solo un niño cuando Odiseo partió a luchar por Grecia. Anne Hathaway aporta firmeza, seriedad y sensibilidad como Penélope, una reina fuerte que intenta preservar su autoridad mientras su posición se vuelve cada vez más frágil. Robert Pattinson, por su parte, compone un villano eficaz en el papel de Antínoo, decidido a casarse con Penélope y eliminar a Telémaco para quedarse en el trono.
El resto del elenco también cumple con solvencia, aunque llama la atención la escasa presencia en pantalla de Jon Bernthal, Lupita Nyong’o y Charlize Theron. Los tres construyen personajes convincentes, pero sus intervenciones son muy limitadas.
Uno de los mayores logros de Christopher Nolan en esta cinta es conseguir que el espectador se preocupe de gran manera por el destino de Odiseo, hasta convertirlo en el héroe. Lo acompañamos en cada etapa de su regreso, compartimos la incertidumbre de su travesía y deseamos verlo triunfar. Aunque somos conscientes de que estamos frente a una película, terminamos tomando partido por él, esperando que cada uno de sus planes llegue a buen puerto. Alcanzar ese nivel de implicación emocional no es sencillo, y precisamente ahí radica una de las grandes virtudes del cine, despertar emociones en la audiencia, y Nolan comprende ese principio a la perfección.

Tres de los protagonistas de la película ya habían trabajado anteriormente bajo la dirección de Nolan. Matt Damon participó en Interstellar (2014) y Oppenheimer (2023); Anne Hathaway lo hizo en The Dark Knight Rises (2012) e Interstellar (2014); mientras que Robert Pattinson protagonizó Tenet (2020).
Un dato particularmente curioso es que varios de los integrantes del reparto han interpretado personajes de superhéroes o vinculados al universo de los cómics. Tom Holland es Spider-Man, Robert Pattinson da vida a Batman, Anne Hathaway interpretó a Catwoman, Zendaya encarnó a MJ en la saga de Spider-Man, Lupita Nyong’o fue Nakia en Black Panther, Charlize Theron apareció como Clea en la más reciente película de Doctor Strange, Jon Bernthal es The Punisher; incluso Matt Damon tuvo un cameo en Thor: Ragnarok, donde interpretó a un actor que representaba a Loki.
La producción de La Odisea contó con un presupuesto de 250 millones de dólares y se rodó durante 91 días. Aunque la historia es antigua, el director optó por narrarla desde una perspectiva contemporánea para acercarla al público actual; eso se refleja en la forma en la que hablan los personajes, quienes no usan un lenguaje anticuado. Del mismo modo, el director incorporó a actores muy populares entre las audiencias modernas en papeles secundarios, como Bernthal, Zendaya y Holland, una decisión que contribuye a tender un puente entre el relato clásico y el espectador contemporáneo.
Ver esta película en IMAX es, sin duda, la mejor forma de disfrutarla. Se trata de una de las pocas producciones de ficción, más allá de algunos documentales, filmada íntegramente con esta tecnología. El resultado es una obra que ocupa el campo visual con la mejor calidad y nitidez posible, para tratar de reproducir el mundo tal cual una persona lo percibe. Esta es una cinta extensa, emocionante y visualmente imponente, poblada de criaturas fantásticas y con un uso limitado de los efectos especiales, fiel a la preferencia de Nolan por los efectos prácticos. La película explora temas universales como el regreso al hogar, el amor, la fidelidad, la lealtad, la envidia y la traición, entre muchas otras emociones que se entrelazan para dar forma a un proyecto que el director soñaba realizar desde hacía años y que, tras el éxito de Oppenheimer, finalmente pudo llevar a la gran pantalla.
Fotos cortesía de Melinda Sue Gordon/Universal Pictures
