Por Fernando Ottati

Supergirl, el más reciente largometraje de DC Studios, llega a la gran pantalla. La película está protagonizada por la australiana Milly Alcock (House of the Dragon), en el doble papel de Supergirl/Kara Zor-El, junto al belga Matthias Schoenaerts (Rust and Bone) en el papel del villano Krem, y la inglesa Eve Ridley (3 Body Problem) como Ruthye. El filme incluye además la participación del nuevo Superman, interpretado por David Corenswet, y del reconocido Jason Momoa (Aquaman) en el papel de Lobo.

La película está dirigida por el australiano Craig Gillespie (I, Tonya) a partir de una historia escrita por la actriz Ana Nogueira (The Vampire Diaries), estadounidense de ascendencia brasileña. El filme está levemente inspirado en un aclamado cómic del 2021, titulado Supergirl: Woman of Tomorrow, ilustrado por la brasileña Bilquis Evely, una novela gráfica que el director reconoció no haber leído antes ni después de aceptar dirigir la película.

Aunque el personaje ya había llegado al cine en 1984 con Supergirl, protagonizada por Helen Slater, aquella producción tuvo una pobre recepción crítica debido a un guion muy cuestionado y un decepcionante desempeño en taquilla. Años más tarde, Slater siguió vinculada al universo de Superman en televisión, interpretando a Lara-El, la madre kryptoniana de Superman, en la serie Smallville, y a Eliza Danvers, la madre adoptiva de Kara, en la serie Supergirl. Vale la pena recordar que en Smallville Laura Vandervoort interpretó a Kara, mientras que Melissa Benoist dio vida a Supergirl durante 126 episodios a lo largo de seis temporadas en su propia serie de televisión. Más recientemente, la colombiana Sasha Calle encarnó a la kryptoniana en la decepcionante película The Flash.

En esta nueva versión, nos encontramos con una Supergirl completamente diferente a la de los cómics. Su primera aparición en este universo fue en la película Superman, donde hizo un breve cameo estando borracha, junto a su perro Krypto, e incluso llamando “perra” a Superman. No fue una buena carta de presentación y, lamentablemente, esta película continúa por esa misma línea.

La protagonista decide celebrar su cumpleaños número 23 viajando a un planeta con un sol rojo, en lugar del sol amarillo que le otorga sus poderes, para poder emborracharse. Así transcurre toda la primera parte de la película, con una protagonista ebria, hasta que conoce a Ruthye, y decide ayudarla, aún sin poderes, a librarse de unos malhechores. Ruthye había presenciado cómo el villano Krem había aniquilado a tres miembros de su familia y juró vengarse, aunque para ello busca a alguien que pueda matarlo. Krem, quien luce un aspecto realmente desagradable, inicialmente utiliza una máscara y, cuando se la retira, revela un rostro cubierto de piezas metálicas que recuerdan a múltiples piercings y usa una dentadura metálica. Además de asesinar a numerosas personas, envenena con una flecha a Krypto y roba la nave de Supergirl. Ese será el motivo por el que Kara emprenderá su persecución, para encontrar un antídoto para su perro y ayudar a su nueva amiga.

Uno de los aspectos más llamativos de la película es que parece una mezcla de varios filmes. Tiene elementos que recuerdan a Guardians of the Galaxy; aparecen criaturas y viajes espaciales muy similares a los de The Mandalorian; e incluso algunas secuencias evocan claramente la estética de Mad Max y Furiosa. Y en cuanto a la borrachera, recuerda a la película Hancock. Supegirl y Hancock son héroes muy poderosos, traumatizados, con una actitud cínica, que recurren al alcohol para afrontar su dolor y atraviesan un proceso de crecimiento personal. Además, el autor del cómic en el que se basó Supergirl, Tom King, comentó que su inspiración fue la película True Grit del 2010, donde una joven de 14 años quiere vengar el asesinato de su padre y convence a un veterano alguacil alcohólico y de mal carácter para que la ayude a encontrar al responsable.

A diferencia de Superman, cuya propuesta visual apostaba por colores brillantes, aquí predomina una fotografía apagada, dominada por tonos marrones y amarillentos. Para sumar otra decisión cuestionable, Kara prácticamente no utiliza su icónico traje durante toda la película; solo se lo pone al final para algunas escenas. Inclusive para reafirmar el tono distinto a Superman, esta película casi ni tiene situaciones de humor o escenas divertidas.

También hay un par de secuencias en las que aparece Superman, interpretado por David Corenswet, cuya participación resulta realmente decepcionante. Sabe que Kara es aparentemente la única otra sobreviviente de Krypton, que además habla kryptoniano, y ni siquiera parece sorprenderse por su presencia. Lo único que llama su atención es que ella no entiende lo que él dice, pero aun así continúa hablándole. Su papel termina siendo completamente desaprovechado.

Durante la película, Supergirl afirma que su primo siempre busca el lado bueno de cada persona, mientras que ella dice ver únicamente la verdad en los demás. Superman ve el mundo con optimismo, mientras que Supergirl lo ve de forma más realista y esta diferencia parece estar profundamente ligada a sus experiencias. A diferencia de Clark, Supergirl vivió de primera mano la destrucción de Kryptón. Alcanzó a conocer su cultura y convivió con otros kryptonianos en la ciudad de Argo, el fragmento del planeta que logró sobrevivir luego de la explosión. Esa vivencia dejó en ella un trauma mucho más profundo, que la película refleja en la dureza de su carácter y en la violencia con la que enfrenta los conflictos. Desde ese lado, su actitud puede entenderse como una consecuencia de lo que sufrió, pero eso no justifica la manera en la que se comporta.

Y para completar el panorama aparece Lobo, interpretado por Jason Momoa. El personaje es un cazarrecompensas al que nada le importa y que siempre se desplaza en su motocicleta espacial. En términos visuales, se parece mucho a su versión de los cómics, pero en esta historia no aporta absolutamente nada. Su participación resulta totalmente innecesaria: explota unas bombas, se marcha en su moto y desaparece. No tiene sentido que aparezca en una película cuyo guion ya presenta demasiados problemas.

En resumen, esta no es una buena película. Los críticos especializados tampoco la recibieron con entusiasmo y obtuvo apenas un 55% de aprobación en Rotten Tomatoes. A ello se sumó el escaso interés del público por el personaje. Con un presupuesto de 170 millones de dólares, la película apenas recaudó 37 millones durante su primer fin de semana de estreno en los Estados Unidos, una cifra muy por debajo de las expectativas.

Lamentablemente para el futuro del universo de DC, la escritora Nogueira ya tendría asignados nuevos proyectos, entre ellos escribir las películas Wonder Woman y The Titans. Resulta muy llamativo que una escritora sin trayectoria haya recibido encargos de semejante magnitud. De hecho, en recientes declaraciones comentó que hasta entonces solo había escrito una pequeña película de terror y que una gran amiga, alta ejecutiva de Warner Brothers, necesitaba una guionista, la contrató y le asignó este enorme desafío.

El personaje de Krypto, quien cautivó a las audiencias en la película de Superman, está completamente desaprovechado en esta entrega. Recibe una flecha envenenada y pasa prácticamente toda la película echado, esperando que lo salven. Al parecer, la guionista Nogueira no tomó nunca en cuenta el enorme éxito que tuvo el canino y desperdició por completo la popularidad que había alcanzado. Curiosamente, en esta ocasión Krypto tampoco utiliza su característica capa. Un dato muy interesante es que en los cómics, Krypto era la mascota de la familia de Superman. Como parte de las pruebas del viaje que llevaría a Kal-El a la Tierra, su padre envió primero a Krypto en un cohete experimental. Sin embargo, la misión se desvió y el perro llegó al planeta Tierra cuando Superman ya era adolescente. En teoría, esto convierte a Krypto en un personaje mayor que Superman. En este nuevo universo, en cambio, Krypto es el perro de Kara, quien lo encuentra sucio en las calles de Argo durante una procesión.

La película está llena de conveniencias narrativas y nunca consigue que el espectador se interese realmente por lo que le ocurre a esta versión de Kara: una protagonista presentada como una joven ebria, sucia, desquiciada, indiferente a casi todo salvo a su perro, y que asesina sin misericordia, recurriendo en numerosas ocasiones a su visión de rayos láser. Se trata de una caracterización muy alejada de la Supergirl de los cómics y también de las distintas versiones vistas anteriormente en televisión. Tampoco sabemos cuales son las motivaciones del villano de turno, ya que durante toda la película no hay oportunidad de saber absolutamente nada de su su personalidad. Aparece en las primeras escenas matando y continúa haciéndolo hasta el desenlace, reducido a una mera presencia destructiva sin el más mínimo desarrollo dramático. En cuanto a los efectos especiales, están bien logrados en líneas generales. Sin embargo, Krypto, el perro creado íntegramente por computadora, aparece en una escena con un tamaño desproporcionado respecto al resto de la película, evidenciando un llamativo error de escala. Además, en algunas secuencias en las que Supergirl flota también se aprecian ciertos fallos en los efectos visuales.

En toda la campana publicitaria de Supergirl y en sus avances promocionales se escuchó la canciónCall Me”, de Blondie. Incluso durante gran parte de la historia, Kara viste una camiseta con la imagen de la vocalista de la banda. Sin embargo, este tema musical nunca llega a escucharse en toda la película, ni siquiera en los créditos, algo que llama mucho la atención.

Ya que esta es la segunda película del nuevo universo cinematográfico de James Gunn, hay muchos motivos para preocuparse. Superman estuvo lejos de ser una gran película y Supergirl representa un paso hacia atrás; es una película con un guion deficiente, una superheroína sanguinaria cuya única respuesta parece ser la violencia física y un personaje desconocido como Lobo que, pese a su presencia, la escritora nunca encuentra una verdadera razón para que exista dentro de esta pésima historia.

Fotos cortesía de Parisa Taghizadeh / Warner Bros. Pictures