Por el Prof. Jorge Ottati

La Copa Mundial de la FIFA 2026 llegó a su desenlace con cuatro de las selecciones más poderosas del fútbol internacional como protagonistas de una apasionante definición. España, Argentina, Inglaterra y Francia ofrecieron encuentros de gran intensidad en la recta final del torneo, que concluyó con la consagración de la selección española tras una campaña invicta. Semifinales vibrantes, un espectacular partido por el tercer puesto y una final que se resolvió en el tiempo suplementario marcaron el cierre de un campeonato que volvió a captar la atención del mundo.

SEMIFINALES

Las semifinales comenzaron con el triunfo de Argentina sobre Inglaterra por 2 a 1 en el estadio de Atlanta, en una gran remontada conseguida en los minutos finales. Luego de un primer tiempo muy parejo, en el que ninguno de los equipos generó situaciones claras de peligro, Inglaterra abrió el marcador a los 55 minutos. Anthony Gordon aprovechó un centro rastrero de Morgan Rogers que sorprendió a Emiliano Martínez y anotó el 1 a 0.

A partir de ese momento, en una decisión difícil de explicar, el conjunto inglés se replegó completamente, cedió la iniciativa a la Albiceleste y permitió el crecimiento del equipo de Lionel Scaloni. Argentina comenzó a dominar el encuentro y alcanzó el empate gracias a una definición de Enzo Fernández. Cuando todo parecía encaminado al tiempo suplementario, Lautaro Martínez apareció a los 92 minutos para marcar el 2 a 1 definitivo, desatando el festejo argentino y clasificando a su selección para la gran final.

En la otra semifinal, disputada en el estadio de Dallas, España derrotó con absoluta justicia a Francia por 2 a 0. El conjunto español anuló por completo a una selección francesa que llegaba como una de las grandes favoritas, pero que se mostró desorientada durante gran parte del encuentro. Pese al esfuerzo de Kylian Mbappé, Francia nunca encontró los caminos para vulnerar a la defensa rival. A los 22 minutos, una acción que no parecía revestir mayor peligro terminó en penal luego de una infracción de Lucas Digne sobre Lamine Yamal. Mikel Oyarzabal transformó la pena máxima en gol para abrir el marcador. Francia intentó reaccionar con variantes desde el banco, pero España continuó dominando el juego y amplió la ventaja a los 58 minutos por intermedio de Pedro Porro, sellando una merecida victoria por 2 a 0.

TERCER PUESTO

Un día antes de la final, Inglaterra se quedó con la medalla de bronce al derrotar a Francia por 6 a 4 en un espectacular encuentro disputado en el estadio de Miami. El primer tiempo sorprendió a todos los presentes. Inglaterra pasó por encima de una irreconocible Francia y llegó al descanso con una ventaja de 4 a 0, gracias a los goles de Declan Rice, Ezri Konsa y un doblete de Bukayo Saka.

En el complemento, Didier Deschamps realizó varias modificaciones y el conjunto francés reaccionó. Kylian Mbappé anotó dos goles y Bradley Barcola agregó otro para reducir la diferencia a 4-3. Sin embargo, Saka convirtió de penal y completó su triplete para establecer el 5 a 3. Ousmane Dembélé volvió a descontar para el 5 a 4, pero ya en minutos adicionales Jude Bellingham protagonizó una brillante acción individual desde la mitad de la cancha para marcar el definitivo 6 a 4 y asegurar el tercer puesto para Inglaterra.

LA GRAN FINAL

El estadio New York–New Jersey, con 80.000 espectadores presentes pese a los elevadísimos precios de las entradas fijados por la FIFA, fue el escenario de la gran final entre España y Argentina.

Desde el inicio del partido quedó en evidencia la superioridad del conjunto español, que monopolizó la tenencia del balón con cerca del 70 % de posesión. Argentina, además de sufrir el intenso calor, nunca encontró respuestas futbolísticas y no logró realizar un solo remate al arco defendido por Unai Simón durante 90 minutos.

La gran figura del conjunto argentino fue Emiliano Martínez, quien sostuvo a su selección con once intervenciones decisivas y mantuvo el marcador en blanco durante todo el tiempo reglamentario. España dominaba de principio a fin, pero le faltaba el golpe final para poder reflejar su superioridad.

En los minutos finales del partido llegó un nuevo golpe para la Albiceleste con la expulsión de Enzo Fernández, consecuencia de un partido en el que el mediocampo argentino nunca pudo contener el juego español. Ya en el tiempo extra, con un hombre más y manteniendo el control absoluto del encuentro, España encontró el premio a los 106 minutos. Tras una gran asistencia de Nico Williams, Ferran Torres definió con un remate cruzado e inatajable para Emiliano Martínez y marcó el único gol de la final.

Lionel Messi intentó conducir la reacción argentina en los minutos finales, pero el desgaste físico de su equipo era evidente y España no pasó sobresaltos para conservar la ventaja. El pitazo final desató el festejo de la Furia Roja, que se consagró campeona del mundo de manera invicta y conquistó con absoluta justicia su segunda estrella mundial.

El árbitro esloveno Slavko Vincic adoptó un criterio excesivamente permisivo con el juego de Argentina, tolerando reiteradas infracciones que merecían una sanción disciplinaria más severa. Como si ello fuera poco, protagonizó el mayor error de la final al apresurarse en anular una jugada que terminó con el balón en la red argentina por un pisotón accidental en la acción previa. La decisión privó a España de una ventaja que había conseguido de manera legítima y generó un fuerte debate tras el encuentro.

El espectáculo musical del entretiempo, del cual se habló mucho en los días previos a la final, se extendió casi al doble de los tradicionales 15 minutos reglamentarios, alterando el normal desarrollo del encuentro. Además de su excesiva duración, el espectáculo donde participaron Madonna, Justin Bieber y Shakira entre otros artistas, no colmó las expectativas que se habían generado.

DISTINCIONES INDIVIDUALES

Además del título mundial, España dominó las principales distinciones individuales del torneo. Rodri Hernández recibió el Balón de Oro como mejor futbolista del campeonato gracias a su extraordinaria regularidad y liderazgo en el mediocampo. El arquero Unai Simón fue distinguido con el Guante de Oro tras completar un Mundial sobresaliente luego de recibir solo un gol en contra, mientras que el defensor Pau Cubarsí obtuvo el premio al Mejor Jugador Joven, consolidándose como una de las grandes revelaciones del fútbol internacional.

La Bota de Oro, que distingue al máximo goleador del Mundial, quedó en poder de Kylian Mbappé, cuyos 10 goles le permitieron finalizar como líder anotador del certamen de selecciones. Además, el delantero francés se convirtió en el mayor goleador en la historia de las Copas del Mundo con 22 goles en 22 partidos.