En el anfiteatro del Pérez Art Museum de Miami se realizó una concurrida charla titulada “Basketball: The Next World’s Game?”, un encuentro que reunió a artistas, escritores y críticos culturales para reflexionar sobre la influencia global del básquetbol y su impacto en la cultura contemporánea. La conversación, presentada por Kelefa Sanneh, escritor de The New Yorker, exploró cómo este deporte ha trascendido las canchas para convertirse en una poderosa herramienta de expresión artística, identidad y construcción comunitaria. Participaron el poeta y crítico cultural Hanif Abdurraqib, y los artistas Felandus Thames, Alexandre Arrechea, y Najja Moon.

Los panelistas analizaron cómo el baloncesto inspira proyectos que integran poesía y arte visual, consolidándose como un fenómeno cultural capaz de conectar comunidades y generaciones en distintas partes del mundo. Tras la charla, el público recorrió la exposición “Get in the Game”, una muestra que examina la relación entre el deporte y la creación artística. A través de pinturas, esculturas, fotografías e instalaciones vinculadas al baloncesto, el surf y el tenis, la exposición propone una mirada sobre el deporte como experiencia colectiva y fuerza cultural. Se abordan temas como la identidad, la individualidad, la nacionalidad y el cuerpo humano, destacando cómo el atletismo puede visibilizar tensiones sociales y debates sobre inclusión y exclusión. Asimismo, incorpora material audiovisual de momentos históricos del deporte, subrayando su capacidad para generar sentido de comunidad.

Luego de recorrer la exposición pudimos conversar con uno de los panelistas, el artista Felandus Thames, nacido en Jackson, Misisipi, pero radicado desde hace años en Connecticut. En esta exposición se presentó un gran retrato del basquetbolista Allen Iverson que, a primera vista, parecía una fotografía o una pintura. Sin embargo, al acercarse a la obra se descubría que no se trataba de ninguna de las dos, sino de una pieza completamente construida con cuentas, ensambladas con enorme precisión. En el trabajo de Felandus, el retrato deja de ser una simple representación para convertirse en un acto de reconstrucción histórica. Sus piezas, elaboradas meticulosamente con cuentas, operan en la intersección entre memoria, materialidad y diáspora. En la historia de la esclavitud, las personas eran intercambiados por cuentas que funcionaban como moneda, un elemento presente tanto en culturas nativas americanas como afroamericanas. También relacionó la fotografía con las élites y el poder colonial. Su intención era utilizar materiales que cuestionaran esa historia y permitieran reinterpretar y darles un nuevo significado a las imágenes. Felandus usa cuentas porque conectan la historia de la esclavitud, las tradiciones indígenas y afrodescendientes, y su intención de reinterpretar críticamente las imágenes y narrativas históricas.

Desde su estudio, un espacio donde conviven materiales recolectados de su comunidad, Felandus ha desarrollado una práctica que dialoga con la historia de la esclavitud, la cultura indígena y afroamericana, y la evolución de la fotografía. Su idea de concentrarse en realizar retratos no fue inmediata: surgió como una necesidad de volver a lo esencial. “Se me ocurrió la idea de hacer retratos con cuentas cuando estaba haciendo mi maestría en Yale, en el año 2010, pero decidí esperar. No fue hasta el 2015 cuando sentí la necesidad de reconectar con ese origen y realmente empezar a hacer retratos.” Antes de ese momento, su obra estaba centrada en texto y objetos. El retrato, sin embargo, le permitió articular preguntas más complejas: ¿cómo representar cuerpos de raza negra sin reproducir las estructuras históricas que los han objetualizado?

El uso de cuentas no es una elección estética arbitraria. Para Felandus, cada cuenta funciona como un píxel físico, una unidad mínima de imagen que remite tanto a la digitalización contemporánea como a economías históricas de intercambio. “Pensé en este material de cuentas como si fuera un píxel cuadrado… Si voy a hacer un retrato de una persona negra, ¿cómo inserto la autoría?”, cuestiona Felandus. A esto se suma su identidad como afroamericano y nativo americano, culturas en las que las cuentas también tienen un valor simbólico y económico profundo. “Quería usar un material que pudiera borrar esa historia elitista de la fotografía y reautorizar las imágenes a través de esos materiales.”

En su más reciente obra presentada en esta exposición, Felandus retrata a Allen Iverson, una figura que trasciende el deporte para convertirse en un ícono cultural. La elección no es casual: Iverson representa una transición generacional, un puente entre la era de Michael Jordan y una nueva identidad dentro del baloncesto contemporáneo. “Sentía que era el jugador generacional para mi rango de edad… representaba un cambio de era”, señala el artista. Más allá de lo biográfico, la obra se centra en un momento específico del juego: el tiro libre. Un instante de concentración absoluta que el artista busca congelar y resignificar. “Es el momento más silencioso en el básquetbol… entra en juego la idea de la práctica”, explica, destacando la dimensión casi meditativa de esa acción dentro del deporte.

Aquí aparece también la referencia a la teoría de las 10,000 horas, popularizada por Malcolm Gladwell, como metáfora del dominio técnico y la repetición. La obra, que requirió aproximadamente 800 horas de trabajo, es tanto una imagen como un proceso condensado. El impacto de la pieza se completa en su encuentro con el público. Exhibida por primera vez en el San Francisco Museum of Modern Art, la obra genera una ilusión inicial: parece una fotografía a la distancia. Pero al acercarse, ocurre la revelación. “Escuchar a la gente entrar, acercarse, y sorprenderse… eso es mágico”. Felandus compara esa reacción con su experiencia en la Capilla Sixtina en Italia: un momento colectivo de asombro donde el ruido se disuelve y la percepción se transforma. “No es una foto. Se dan cuenta de que es diferente.”

Aunque nombres como Mike Tyson o Allen Iverson ya forman parte de su obra, Felandus mira hacia futuras exploraciones. Entre ellas, menciona al jugador de la NBA Mahmoud Abdul-Rauf, una figura compleja cuya historia dentro del deporte está marcada por tensiones políticas y culturales. “En la vida hay conexiones en todas partes; él también es de Misisipi y mi hijo es amigo de su mejor amigo.” Y es precisamente en esas conexiones, entre materiales, historias y cuerpos, donde el trabajo de Felandus encuentra su potencia. Su arte no solo representa: reconstruye, cuestiona y devuelve autonomía a las imágenes que durante siglos fueron controladas por otros.




