82 partidos y demasiados millones de dólares

Posted on: May/2010, by :

Por Jorge Ottati

estadi-5454Los jugadores lo saben y los periodistas especializados también, pero muchos fanáticos todavía no. La NBA ha dejado de ser lo que era antes y mucho tienen que ver los contratos multimillonarios de los basquetbolistas.

Tracy McGrady cobra 23 millones de dolares anuales, a pesar de no haber jugado ningún partido con los Rockets esta temporada por estar lesionado. Jermaine O’Neal, el jugador del Heat que es una sombra de aquel que era figura importante con los Pacers, recibe la misma cantidad.

Estos contratos están garantizados, lo cual significa que la persona va a recibir la suma estipulada sin importar los puntos que anote o los partidos que juegue, si es que juega, porque en caso de estar lesionado recibe la misma paga que si disputara 38 minutos por encuentro. Al jugador no le importa que lo envíen a otro equipo, pues su contrato viaja también con él. ¿Saben cuál es el salario mínimo anual de un novato? 460 mil dólares. Esta cantidad va aumentando de acuerdo a los años que tenga un jugador en la NBA. Es por eso que un veterano con más de 10 temporadas va a recibir, como mínimo, un salario de 1 millón 300 mil dólares.

Analicemos al peor equipo de la Liga, los Nets de New Jersey, que tienen 1 victoria y 19 derrotas. Su jugador mejor pagado es Bobby Simmons, con 10 millones y medio de dólares por año, quien es famoso por haber sido compañero de Michael Jordan en su etapa con los Wizards, solamente por eso. El mexicano Eduardo Nájera recibe 3 millones, mientras que Chris Douglas-Roberts es quien menos gana, con 737 mil dólares. El salario promedio del plantel de los Nets es de casi 4 millones de dólares por basquetbolista.

¿Cómo se le exige a alguien que reciba esa cantidad de dinero a que intente mejorar día tras día y, si puede, gane algún partido?

La gran mayoría de los basquetbolistas en la NBA se esfuerzan cuando están en su último año de contrato, porque saben que los están observando, pero una vez que firman el gran contrato, el esfuerzo desaparece. Analicemos a Bobby Simmons, la “superestrella” de los Nets: promedia 6 puntos y 3 rebotes en 19 minutos por encuentro. Fue titular en solo 2 partidos.  A sus 29 años, nadie espera que mejore y él tampoco.

¿Por qué es tan distinto el básquetbol que se juega en los playoffs con el de la temporada regular? ¿Cuántas veces observamos partidos que son un verdadero tedio, un cúmulo de errores? Los jugadores no se exigen y si el rival toma una ventaja de 20 puntos dan el partido por perdido y piensan en el próximo. Así de simple. ¿Alguna vez se preguntaron por qué en la NBA los equipos, cuando pierden por 2 puntos, en la última jugada del partido, siempre lanzan el triple, en lugar de buscar el doble para empatar, como ocurre en el resto del mundo? Para no tener que jugar 5 minutos adicionales, el tiempo extra. Como me lo confesó un ex basquetbolista: “Nadie quiere seguir jugando. Si el triple no entra, no ocurre nada, nadie se lo cuestiona. Si llega a ingresar, ese triple va estar repitiéndose toda la semana en la televisión. Es la gloria o la derrota”.

En la época de Magic Johnson y Larry Bird, un jugador tenía que demostrar su valía dentro del rectángulo de juego. Su salario era bueno, le permitía vivir y recién una vez que se comprobaba que ese basquetbolista realmente era una superestrella se le firmaba un nuevo contrato, mucho más suculento que el anterior. Esto provocaba que el atleta tuviera que esforzarse antes de convertirse en millonario. Muy por lo contrario, hoy en día, el basquetbolista pasa, de no tener absolutamente nada, a una realidad en la cual recibe millones de dólares garantizados, sin una educación que le permita administrar esos ingresos.

Imagínense ser director técnico en un equipo de la NBA y tener que lidiar con un grupo de 15 personas que todos, en algún momento de su carrera, fueron considerados estrellas, ya sea en High School, la Universidad o en la propia NBA. Los más jóvenes pelean con los más veteranos y los suplentes envidian a los titulares. Quienes no tienen contratos publicitarios se desesperan al ver que un compañero acaba de firmar con una empresa de indumentaria deportiva y su imagen aparece a toda hora en la televisión. Esto está ocurriendo, cada vez más, y lo que es peor, el nivel de la NBA va en descenso, porque los jugadores apenas están un año en la universidad y de allí saltan a la liga profesional, donde sus defectos se magnifican por tener que jugar durante seis meses con partidos televisados para el país y el resto del planeta.

¿Quién le puede exigir a Bobby Simmons que mejore su postura defensiva, que observe a sus rivales en video, que realice más ejercicios de musculación? Y atención que esto no es culpa solamente de los jugadores, sino de un sistema que ha crecido en forma asombrosa en los últimos 20 años y paga salarios astronómicos a deportistas que regulan sus esfuerzos, porque saben que la temporada es muy larga y, en definitiva, lo único que cuenta son los playoffs.

El juego colectivo ha desaparecido y las ofensivas se resuelven en jugadas uno contra uno, al estilo del básquetbol callejero estadounidense. Los fanáticos se han dado cuenta de este descenso en el nivel de la Liga y han comenzado a darle la espalda al básquetbol profesional. ¿Han observado la cantidad de asientos vacíos que se ven en los estadios? Hoy podemos enviar a un jugador titular de los Grizzlies, los Wolves, o el Thunder a la liga profesional de cualquier país europeo, les contamos que aquí es considerado una “superestrella”, y les apuesto que, en un mes, a ese mismo jugador lo envían de regreso, porque no sabe defender, no tiene la más mínima idea de lo que significa juego colectivo y encima está más preocupado en divertirse con el PlayStation, el Ipod y los mensajes de texto que en conocer algo de sus nuevos compañeros.

Solo existen tres equipos en el Este (Celtics, Cavs y Magic) y dos en el Oeste (Mavs y Nuggets) que pueden intentar luchar por el título con los campeones Lakers esta temporada. ¿Qué ocurre con el resto, con los otros 24 equipos? ¿No creen que sean demasiados y que haya llegado el momento de eliminar franquicias, en lugar de seguir con la expansión? El Comisionado tiene la palabra. Ojalá reaccione a tiempo, antes que el gran espectáculo de la NBA termine con el mismo destino que el hockey de la NHL, sumido en el olvido.

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