Por el Profesor Jorge Ottati
El 29 de febrero, en el Estadio Sun Life de la ciudad de Miami, la Selección Mexicana que dirige José Manuel de la Torre enfrentará a Colombia, donde debutará su nuevo entrenador: José Pékerman. Allí es donde la experiencia y visión del argentino deberá comenzar a aparecer, con el objetivo de encontrar el mejor equipo.
Desde el Mundial de Francia en 1998 la Selección Colombiana no figura en las Copas del Mundo y eso, para un país tan futbolero, se ha convertido en un sentimiento de vergüenza nacional.
En esa última participación mundialista, Colombia debutó con derrota ante Rumania por 1 a 0; le ganó luego a Túnez por 1 a 0, con gol de Léider Preciado y en el tercer partido de la etapa de grupos perdió contra Inglaterra 2 a 0 y no pudo avanzar a los octavos de final.
Fue la última ocasión de una generación dorada de futbolistas como Valencia, Rincón, Bermúdez, Córdoba, Aristizábal, Preciado, De Ávila y varias otras figuras, lideradas por el genial Carlos Valderrama.
Desde esa fecha muchos técnicos han desfilado sin mayor éxito en la selección mayor. Luego de la polémica salida de Bolillo Gómez y del empate ante Venezuela y la derrota con Argentina en Eliminatorias Susamericanas, la Federación Colombiana de Fútbol decidió despedir a Leonel Álvarez, quien había sido asistente de Gómez.
En un primer momento, los directivos intentaron contratar a Gerardo Martino, pero no tuvieron éxito. Tampoco prosperaron las conversaciones con Ricardo Lavolpe. La carta que tenían bajo la manga era alguien que hacía más de dos años que no dirigía, y que se trata de un estratega muy serio y con una gran experiencia: José Pékerman.
Luego de jugar en su país y en Colombia para Independiente de Medellín, donde estuvo tres años como volante, a los 28 años debió dejar su carrera por una lesión de rodilla y para no alejarse del fútbol realizó el curso de director técnico.
Sus momentos de gloria fueron dirigiendo a los juveniles argentinos, al conquistar tres títulos de Campeón Mundial Sub 20, con una generación muy importante de futbolistas que pasaron por sus manos como Cambiasso, Riquelme, Aimar y Saviola, por citar algunos.
Su gran suceso con los juveniles le hizo pensar a la Asociación Argentina de Fútbol que lo coronaría con la Selección Mayor y con un equipo con grandes estrellas concurrió al Mundial del 2006, donde quedó a mitad de camino al perder por penales ante los anfitriones en cuartos de final. Ese partido quedó en el recuerdo de los fanáticos por el papelito usado por el arquero alemán Jens Lehmann (donde indicaba la manera de ejecutar penales de los argentinos) y porque Lionel Messi observó todo el encuentro desde el banco de suplentes. Muchos hablaron de fracaso y Pékerman también compartió la desazón de los fanáticos argentinos y decidió dar un paso al costado. Fue en ese entonces que se produjo su pasaje por México: primero por Toluca para suceder a su compatriota Américo Gallego, donde se alejó por problemas personales y luego por Tigres, donde pese a salvarlo del descenso fue despedido.
Ahora, luego de más de dos años de inactividad, Pékerman vuelve al ruedo con un gran desafío: clasificar a Colombia al Mundial de Brasil 2014, luego de una ausencia de 16 años.
Colombia cuenta con un gran potencial de jóvenes jugadores que brillan en diferentes equipos del mundo como Teo Gutiérrez, Gio Moreno y Radamel Falcao García, por mencionar a los más importantes, pero algunos problemas de vestuario y la poca reacción anímica del plantel en momentos claves de los partidos es lo que ha llevado a los dirigentes a buscar un cambio profundo.
En junio continúa la Eliminatoria y Colombia tendrá dos desafíos muy importantes, ambos de visitante: primero ante Perú en Lima y luego contra Ecuador en Quito.
Por ahora, los aficionados han recibido la noticia con cierto escepticismo, al igual que muchos jugadores referentes que querían un timonel colombiano; pero como siempre sucede en el fútbol, los triunfos son los que mandan. Pékerman sabe que no puede fallar y el gran desafío que tiene por delante es buscar el convencimiento del aficionado, para demostrarle que su idea futbolística está vigente. Es un técnico que sabe, con experiencia, motivador y muy paternal; solo resta saber si los dirigentes lo dejarán trabajar en paz. Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado, solo el tiempo y los buenos resultados dirán si la decisión de volver a contratar técnicos extranjeros fue la acertada.
