La historia vuelve a repetirse

Por Jorge Ottati

En el año 2006, al término del Mundial de Básquetbol celebrado en Grecia, escribí esta columna en Aventura Americana, titulada “El sueño hecho pesadilla”. Hoy, 4 años más tarde, la situación vuelve a ser muy similar:

“El básquetbol de los Estados Unidos no aprendió la lección. Cuando en el año 2002 Estados Unidos perdió por primera vez con jugadores de la NBA en su plantel ante Argentina, en el Mundial celebrado en Indianápolis, los expertos se asombraron del “avance del básquetbol internacional” y empezaron a buscar las razones a la derrota.

El sexto puesto logrado por los profesionales en su propia casa, luego de tres derrotas en los últimos cuatro partidos, fue la peor ubicación en toda la historia de los creadores de este deporte. Dos años más tarde, en Atenas, el fracaso se repitió en los Juegos Olímpicos, con derrotas ante Puerto Rico, Lituania y Argentina, que impidieron que Estados Unidos clasificara a la final del certamen. Las excusas fueron varias: la falta de tiempo de preparación, los árbitros, las reglas distintas, por citar algunas, olvidándose los norteamericanos que cuando ganaban con facilidad al resto del mundo, desde el año 1936, nunca se habían quejado de esas diferencias.

Lo que Estados Unidos debe reconocer es que la NBA está llena de jugadores que realizan el mínimo esfuerzo noche tras noche con contratos garantizados de millones de dólares. Para quienes dijeron que las principales estrellas (Shaquille O’Neal, Kobe Bryant, Tracy McGrady, Jason Kidd) no pudieron participar, hay que recordarles que sí lo hicieron el mejor jugador de la actualidad (Duncan), uno de los grandes goleadores (Iverson), los tres novatos más promocionados de los últimos tiempos (LeBron James, Anthony y Wade) y el mejor universitario (Okafor). El talento estaba presente, pero el juego de equipo estuvo ausente. Estados Unidos no tuvo tiradores externos, rotación del balón, presencia fuerte en la zona pintada, ni defensa agresiva ni nada que caracterice a un equipo ganador. Esta selección fue la más clara representación de lo que es actualmente la NBA: una liga dominada por una generación de jugadores muy jóvenes influenciada por el básquetbol individualista, en el cual existen solo dos maneras de anotar: con un tiro de tres puntos o con una hundida espectacular.

No extraña que esto ocurra cuando el erróneo pensamiento en Estados Unidos es que el básquetbol comenzó a desarrollarse en el mundo gracias al Dream Team de Barcelona en 1992, pues fue ahí donde los países “descubrieron a este deporte”. Lo que sí provocó ese extraordinario equipo liderado por Michael Jordan, que ganaba a sus rivales por 44 puntos de diferencia, fue hacer conocer en el resto del planeta a la NBA. Luego de esa fulgurante presentación comenzaron los problemas, pues los siguientes equipos comenzaron a perder calidad e interés en la competencia internacional.

Las autoridades del básquetbol no quieren ni van a aceptar sus errores y ya dijeron que el fracaso en Atenas no fue culpa de la NBA y que la liga nada tiene que ver con lo ocurrido. Mientras la arrogancia continúe y exista gente que esté feliz con decir que los Pistons son “Campeones Mundiales de la NBA” cuando en realidad juegan solo equipos de Estados Unidos y Canadá, esta historia no cambiará y la súper potencia de este deporte se tendrá que contentar con solo disfrutar de su propia versión de este juego en su alicaída liga local.”